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Jan 02

¿Qué dice la evidencia científica sobre la seguridad de los cultivos y alimentos transgénicos?

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Actualmente existe a nivel social y político una polémica en torno a la seguridad de los alimentos transgénicos, los cuales han sido producidos a partir de cultivos genéticamente modificados (GM). Estos se han modificado a través de técnicas de ingeniería genética mediante la inserción de genes provenientes de especies distintas, por ejemplo, plantas no compatibles sexualmente o bacterias, con el objetivo de producir alguna característica ventajosa (como resistencia a insectos, hongos, virus o herbicidas, mayor calidad nutricional, mejor uso del agua o nitrógeno del suelo, entre otras). Se esgrimen miedos relacionados a eventuales efectos dañinos que podrían tener en la salud humana o la biodiversidad ambiental, pero generalmente el público no indaga más allá de lo que aparece en medios de comunicación o informes de ONG´s, que no siempre son fiables en su contenido, o que pueden no haberse asesorado con expertos en la materia. Entonces, la pregunta que aparece es: ¿Qué dice la comunidad técnica y científica respecto a esta polémica?

Quizás para muchos sea novedad, y para algunos sea algo ya conocido, pero a diferencia del ámbito social y político, a nivel científico no existe polémica o controversia respecto a la seguridad de los cultivos GM. Esto se observa claramente a través de las aproximadamente más de 280 entidades técnicas y científicas a nivel global que ratifican la seguridad de los cultivos transgénicos y sus productos derivados. Entre estas entidades se encuentran, por ejemplo, la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), la Comisión Europea, la Asociación Médica Estadounidense (AMA), la Sociedad de Toxicología Estadounidense (SOT), la Unión Internacional de Ciencias de la Nutrición (IUNS) y diversas academias de ciencias de países como Estados Unidos, Canadá, Australia, Sudáfrica, China, India, México, Chile, Brasil; todas las academias científicas de Europa, entre otros. También, 3400 científicos y 25 premios nobeles han firmado una declaración en apoyo tanto a la seguridad, como al gran potencial que ofrecería este tipo de cultivos. Por otro lado, en 2016, más de 120 premios nobeles firmaron una carta abierta reconociendo la seguridad y beneficios de esta tecnología, y llamaron a que Greenpeace deje de boicotear el arroz dorado.

instituciones

Algunas de las aproximadamente 280 instituciones o sociedades científicas que ratifican la seguridad de los cultivos transgénicos y sus productos derivados (basados en la evidencia científica).

Antes de proseguir en el tema de la bioseguridad, algo que debe quedar claro es que cuando se afirma que los “cultivos transgénicos son seguros”, significa que estos no presentan mayores riesgos que sus símiles convencionales no transgénicos, ya que ninguna actividad humana, incluida la agricultura y el mejoramiento genético vegetal, presenta riesgo cero. Para entender lo anterior, hay que tener en cuenta que por más de 10 mil años el ser humano ha modificado genética y morfológicamente mediante selección artificial a los cultivos alimentarios, a partir de ancestros de pequeño tamaño, con poco alimento, sabor no muy agradable, y generalmente de alta toxicidad – ya que en la evolución de las plantas, al no poder moverse estas adquirieron la capacidad de producir toxinas para defensa ante predadores herbívoros. En la siguiente imagen pueden observar los ancestros del maíz, brassicas (coliflor, brócoli, repollo, col de bruselas), trigo, plátano, tomate, y zanahoria. Para aprender más sobre este tema, les recomiendo leer “El Huerto Evolutivo” y/o ver este video de una entretenida y pedagógica charla del Dr. Gabriel León sobre el origen de los cultivos modernos utilizados en nuestra alimentación.

Algunos cultivos modernos y sus ancestros silvestres. |Fila superior, de izquierda a derecha: maíz, brassicas (coliflor, brócoli, repollo, col de bruselas), trigo, lechuga. | Fila inferior (de izquierda a derecha): plátano (variedad cavendish), tomate, zanahoria.

Algunos cultivos modernos y sus ancestros silvestres. | Fila superior (de izquierda a derecha): maíz, brassicas (coliflor, brócoli, repollo, col de bruselas), trigo, lechuga. | Fila inferior (de izquierda a derecha): plátano, tomate, zanahoria.

Este proceso de “domesticación” de cultivos mediante selección por varios milenios, sumado a otras técnicas modernas de mejoramiento convencional del siglo pasado como la hibridación (o cruce) y la mutagénesis radioactiva/química (sí, como lo leyó, se someten plantas a radiación), produjo cambios genéticos enormes, con un alto grado de incertidumbre e imprevisibilidad asociada, ya que este tipo de técnicas intercambian y mueven grandes cantidades de material genético. Las variaciones genéticas que ocurrieron dentro de los organismos son desconocidas, aleatorias y azarosas provocando que quizás se hayan desarrollado (o eliminado) nuevas funciones, inestabilidad génica, o bien modificación de vías metabólicas, entre otros, que deben estabilizarse en largos programas de selección y mejoramiento.

Imagen Original de The Genetic Literacy Project | Traducido por Felix Moronta.

Imagen Original de The Genetic Literacy Project | Traducido por Felix Moronta.

En el mejoramiento por ingeniería genética, los científicos solamente toman e insertan los genes deseados de una planta (u otro organismo) de una forma segura, ya que solo se mueve uno o pocos genes conocidos en lugares controlados del genoma de la planta receptora, eliminando el azar y la incertidumbre propia del mejoramiento convencional. Además es muy importante saber que, a diferencia de los métodos convencionales, todos estos cambios son sometidos a rigurosos y variados análisis de inocuidad antes de salir al mercado. Esto permite evitar lo que ha ocurrido en algunas ocasiones con cultivos producidos por mejoramiento convencional, como por ejemplo, un apio resistente a insectos (generado por mutagénesis radioactiva) que causó quemaduras graves a los temporeros que la cosecharon por su alta concentración de una sustancia cancerígena (psolarenos), o la papa lenape, con altos niveles de glicoalcaloides (causantes de irritación intestinal, ulceras, hemorragias y hasta consecuencias mortales) obtenida por un cruce con una variedad de Perú.

Regresando al tópico del consenso científico que se manifiesta a favor de la seguridad de los cultivos transgénicos, este no se construye o aparece de la nada, sino a través de la amplia evidencia científica que se ha ido revisando, replicando, testeando y acumulando por un largo periodo de tiempo.

¿Cuál es esta evidencia? A continuación expongo parte de ella:

  • La Comisión Europea financió 130 proyectos de investigación en bioseguridad, lo cual implicó a 500 grupos de investigación independiente, durante 25 años, y se concluyó que “no hay pruebas científicas que asocien a los organismos genéticamente modificados (OGMs) con riesgos más altos para el medio ambiente o la seguridad alimentaria que las plantas y organismos convencionales”. Fuente: A Decade of EU Funded GMO Research (2010).
  • El científico italiano de la Universidad de Perugia, Alessandro Nicolia, en conjunto con investigadores del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Políticas Forestales de Italia, recogieron y evaluaron 1783 trabajos de investigación publicados entre 2002 y 2012, los cuales abarcaban tanto la seguridad alimentaria y ambiental de los OGMs, así como aspectos generales de la tecnología. ¿Cuál fue la conclusión? “En la investigación científica llevada a cabo a la fecha no se han detectado riesgos significativos relacionados directamente con el uso de cultivos modificados genéticamente”. Fuente: An overview of the last 10 years of genetically engineered crop safety research (2013).
  • A fines del año 2014 se publicó en el Journal of Animal Science, una revisión de la literatura sobre el rendimiento y la salud de los animales que consumen piensos que contienen ingredientes derivados de cultivos GM. Los datos de productividad y salud del ganado se recopilaron a partir de fuentes de acceso público desde 1983, antes de la introducción comercial de los cultivos GM en 1996, y posteriormente, hasta 2011, período con altos niveles de predominantemente alimentación animal transgénica. ¿Conclusión? “Este conjunto de datos de campo que representa a más de 100 mil millones de animales después de la introducción de los cultivos GM, no reveló tendencias desfavorables o perturbadoras en la salud del ganado y la productividad”. Fuente: Prevalence and impacts of genetically engineered feedstuffs on livestock populations (2014).
  • Recientemente (2015) fue publicada una inmensa base de datos sobre piensos GM por parte de la “Information Platform for Animals Health and Feed” (IPAFEED), una organización independiente financiada por la Comisión Europea. IPAFEED es de libre acceso y  resume las conclusiones de más de 3.000 estudios que abarcan tres aspectos principales de seguridad de los animales alimentados con piensos GM: ensayos controlados sobre el efecto de la alimentación GM sobre la salud animal y la productividad; evaluar si el ADN transgénico de los cultivos termina en los tejidos animales; y programas de monitoreo. Muchos estudios son a largo plazo (incluye más de 80 estudios de más de dos años de duración). ¿Que dice la evidencia? No se ha encontrado evidencia de efectos adversos para la salud o contaminación transgénica de productos lácteos
  • En 2016 las Academias de Ciencia, Ingeniería y Medicina de Estados Unidos publicaron una extensa revisión de casi 1000 estudios publicados en los últimos 30 años sobre los cultivos transgénicos, concluyendo que son seguros para la salud y medio ambiente, y afirman que la evidencia arroja beneficios económicos y ambientales por el uso de esta tecnología.
  • Respecto a la seguridad de cultivos Bt (resistente a insectos plaga) para los insectos no-objetivo (no plaga), hay más de 36 estudios hasta el momento que han demostrado que estos son seguro para las abejas melíferas. También un meta-análisis del 2007, “A Meta-Analysis of Effects of Bt Cotton and Maize on Non-Target Invertebrates”, recopiló 42 experimentos de campo y concluye que “los invertebrados no-objetivo son generalmente más abundantes en el algodón Bt y maíz Bt, que en los campos no transgénicos administrados con insecticidas”. Existen estudios más recientes, como este análisis de 13 ensayos de campo europeos en 2014 y una revisión de 67 estudios en China en 2017, que confirman estas conclusiones en variados insectos no plaga.

Cabe mencionar que de los más de 3000 estudios actuales que apoyan la seguridad de los  cultivos transgénicos en términos de inocuidad alimentaria y seguridad ambiental, alrededor de la mitad son de financiamiento independiente o gubernamental (no de empresas privadas). Esto se puede observar, por ejemplo, en GENERA (GENetic Engineering Risk Atlas), una base de datos independiente administrada por científicos del sector público estadounidense que tiene el objetivo de recopilar y clasificar publicaciones científicas revisadas por pares que abordan el riesgo y los beneficios de los cultivos GM. Actualmente tienen agrupadas más de 1200 publicaciones, y tras su fase de prueba beta, en la cual se analizó el conflicto de interés de 400 publicaciones seleccionadas al azar, se determinó que la mitad fueron financiadas en su totalidad por agencias gubernamentales (principalmente de Europa y Asia, seguido por Norteamérica y Oceanía) y organizaciones independientes sin ánimo de lucro (ver mapa).genera

Por otro lado, en 2015 la revista Nature Biotechnology publicó una amplia revisión de un investigador chileno sobre el conflicto de interés (COI) de casi 700 publicaciones de importancia sobre seguridad alimentaria de cultivos transgénicos (publicados entre 1993-2014). Esto dentro de un total de más de 32 mil reportes que existen en la literatura científica sobre cultivos y alimentos transgénicos. El resultado demostró que un 58,3% (406 papers de los 698) del total de publicaciones no tenía COI tanto de afiliación profesional del autor, como del origen del financiamiento. En categorías como «efectos no intencionales», «procesamiento», «potencial alergénico» y «digestibilidad» las cifras son de un 77,9%, 77,8%, 71,7% y 69,2% respectivamente de publicaciones sin COI.

Finalmente, me atrevería a decir que tras 40 años de investigación en laboratorio y campo y 20 años de consumo humano y animal de cultivos transgénicos, crecidos en una cantidad acumulada de más de 2,1 mil millones de hectáreas a lo largo de 30 países, y consumidos en más de 60 países sin presentar reportes negativos a la salud ni al medio ambiente, califica como un “experimento natural de largo plazo” bastante robusto que nos indica lo seguro de esta tecnología agrícola.

“Pero he leído sobre científicos que han encontrado efectos dañinos ¿Qué hay sobre eso?”

Efectivamente, desde los años 1990’ cuando se inició el movimiento anti-transgénicos en el frente ecologista, de vez en cuando aparecen estudios que sugieren efectos adversos por el consumo de estos alimentos, algo que va fuera de la sólida tendencia a favor de la seguridad de los cultivos GM, y a diferencia de los estudios con conclusiones favorables, gozan de amplia cobertura periodística por la polémica que provocan. Según los detractores de esta tecnología, habrían “cientos o miles de estudios” que demostrarían daños a nivel hepático, coronario, reproductivo, intestinal, inmunitario, cáncer y formación de tumores, entre otros.

Para analizar de forma objetiva lo anterior, citaré un reciente estudio publicado en 2017 en la revista Plant Biotechnology por un científico chileno junto a uno estadounidense, en los cuales analizaron más de 700 estudios de importancia que evaluaban la inocuidad de los cultivos GM. ¿Que fue lo que encontraron? Primero, que no son “cientos ni miles de estudios”, sino que de estos más de 700 estudios, apenas 35 (un 5% del total) reportaba efectos adversos por consumo de transgénicos.

En este sentido, como se ve en la imagen inferior, los opositores a los cultivos GM caen en la falacia de la evidencia incompleta (cherry picking). Mientras una persona objetiva y dispuesta a analizar la evidencia completa, ve que hay una tendencia sólida de estudios a favor y de vez en cuando aparece una “anomalía” (un estudio con una conclusión contraria) que se debe analizar, el anti-transgénico reniega de la tendencia sólida a favor como meros “estudios financiados por la industria” (algo falso como ya se explicó) y califica a ese estudio aislado como una prueba 100% irrefutable – y como se mencionó,muchas veces la prensa cubre más estos estudios por la polémica que causan, en lugar del otro 95% de estudios que demuestran que los cultivos GM son seguros.

CHERRY

Segundo, estos pocos estudios presentan invariablemente una serie de problemas que los han llevado a ser cuestionados y refutados en sus conclusiones, no solo por la “industria” como suelen decir los anti-OGM, sino también por agencias regulatorias gubernamentales, academias científicas, e investigadores independientes de distintos países. ¿Cuáles son estas problemáticas? Errores metodológicos graves que incluyen problemas de diseño/ejecución/análisis experimental, mala interpretación de datos, carencia de controles experimentales adecuados, ausencia de significancia biológica real, entre otros, razones por la cual probablemente la mayoría son publicados en revistas de bajo impacto.

Tercero, este tipo de estudios solo abordan 5 eventos de transformación (inserción particular de ADN ocurrida en una célula vegetal a partir de la cual se originó la planta transgénica), y con esos pocos eventos se pretende demonizar a  los más de 490 eventos que se han comercializado a nivel global – de los cuales cada uno pasa un proceso regulatorio caso por caso antes de salir al mercado, ya que han sido desarrollados para diferentes objetivos y necesidades agrícolas.

Cuarto, estos estudios se publican en revistas de poca importancia y bajo factor de impacto, y la mayoría provienen de los mismos laboratorios y grupos de investigación. Los que más se repiten, son los del científicos francés Séralini, y los italianos Infascelli y Malatesta.

Quizás la principal característica de estos estudios, es la pésima metodología que tienen; solo para mencionar un ejemplo, en el año 2012 un estudio del mencionado Séralini generó una polémica mundial debido a las fotos de ratas con tumores (del tamaño de una pelota de ping-pong) del grupo experimental alimentado con una variedad maíz GM y glifosato (herbicida usado en algunos cultivos GM tolerantes a herbicidas). Resulta que Séralini utilizó en un estudio de laboratorio de largo plazo (2 años, la vida completa del animal) una raza de ratas conocida como Sprague-Dawley, la cual se utiliza exclusivamente en su etapa juvenil y solo en estudios de 3 meses. Esto se debe a que esta raza naturalmente por su genética presenta un porcentaje de riesgo altísimo de formar tumores espontáneos durante su vida, específicamente 76,7% en hembras y 95,8% en machos, independientemente del tipo de alimento consumido (transgénico, convencional u orgánico). En efecto, las ratas del grupo control (que no consumió alimento GM ni glifosato) tuvieron el mismo nivel de formación de tumores. También, no había una relación dosis-respuesta entre las variables experimentales y los supuestos efectos observados, no se evaluó la presencia de micotoxinas, entre otros errores. Es por ello que la publicación fue ampliamente criticada y cuestionada por organismos como la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), seis Academias Científicas de Francia, el Instituto Belga de Investigación de Ciencias de la Vida (VIB), el Instituto Federal Alemán para la Evaluación de Riesgos (BfR), además de otras instituciones y científicos de todo el mundo. Finalmente en el año 2013 la revista “Food and Chemical Toxicology” retiró el estudio.

seralini suffer

Séralini inflingió sufrimiento inapropiado e innecesario a las ratas del experimento, que deberían haber sido sacrificadas mucho antes de que los tumores llegarán a esos tamaños. Por el contrario, las mantuvo vivas para poder obtener fotos que causaran polémica contra los cultivos GM. Fue una violación ética grave, y ni siquiera fue un estudio con valor biológico.

Algo curioso es que mientras la prensa mundial le dio bastante cobertura al estudio de Séralini, pasó por alto que el mismo año, y en la misma revista, se publicó un meta-análisis que recopilaba 12 estudios a largo plazo (de más de 90 días, hasta 2 años de duración) y 12 estudios multigeneracionales (de 2 a 5 generaciones) en diversas especies de animales, los cuales no encontraron ningún peligro para la salud y, en general, no hubo diferencias estadísticamente significativas en los parámetros fisiológicos observados; además, concluyó que las plantas GM son nutricionalmente equivalentes a sus contrapartes no transgénicas y se pueden utilizar con seguridad en los alimentos y los piensos animales. Dejo este enlace que agrupa más estudios de largo plazo en diversos animales llegando a la misma conclusión – incluso un estudio que considera 10 generaciones.

Séralini no es el único que ha sufrido la retracción o retiro de alguno de sus estudios por la revista que lo publicó, los grupos mencionados de Infascelli también ha visto algunos de sus trabajos retirados, y no solo por mala metodología, sino también por lisa y llana falsificación de datos. A la fecha, el grupo de Infascelli ha tenido dos trabajos retractados por manipulación digital de las imágenes usadas en la publicación, invalidando sus resultados obtenidos. Anteriormente en esta web cubrimos esta polémica en este y este artículo.

Otros problemas que se le achacan (erróneamente) como “exclusivos” a los cultivos GM, son, por ejemplo, las malezas o insectos resistentes, algo que ocurre por presión selectiva en cualquier cultivo (convencional, transgénico u orgánico), o “perdida de biodiversidad“, fenómenos biológicos/agrícolas que la agricultura ha afrontado desde mucho antes de la introducción de los cultivos GM. ¿Monocultivos? ¿Patentes? esto existe en cultivos convencionales al menos desde la década de 1930’ cuando se comenzó a utilizar variedades de alto rendimiento – y son usadas por entidades públicas y privadas. Estos casos que suelen mencionarse no son algo propio ni exclusivo de los cultivos GM. No se deben confundir una tecnología, con aristas que son propias del ámbito económico o modelo de desarrollo agro-industrial. Podemos hoy mismo eliminar los cultivos GM de todo el mundo, y mañana seguirán existiendo los monocultivos, las patentes, los pesticidas, herbicidas, reducción o recambio de variedades, entre otros.

¿Y han generado ventajas respecto a los cultivos convencionales?

Otra crítica común del movimiento anti-OGM, es que estos cultivos no generarían beneficios y son una tecnología en decadencia. Ante esto cabe preguntarse: ¿Si son tan malos como se dice, o no entregan ventajas, porque los agricultores los siguen adoptando cada vez más? El total de hectáreas mundiales de cultivos transgénicos ha crecido más de 110 veces desde 1,7 millones de hectáreas en 1996 a un récord de 185,1 millones de hectáreas en 2016. Esto claramente convierte a los cultivos transgénicos en la tecnología agrícola de más rápida adopción en la historia reciente.

De los 26 países que sembraron cultivos GM en 2016, 19 fueron países en desarrollo. Un récord de 18 millones de agricultores sembró cultivos GM, y notablemente sobre 90% (más de 16,5 millones) fueron pequeños agricultores de escasos recursos de países en desarrollo. También es interesante que grandes países en desarrollo como China, India y Brasil y otros pequeños como Bangladesh, Filipinas y Cuba, además de 12 países africanos, están desarrollando cultivos transgénicos (con fondos públicos) dirigidos a solucionar diversos problemas que enfrentan sus propios agricultores.

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Hectareaje comercial de los cultivos transgénicos en 2016 por países.

¿Por qué han apostado por adoptar y desarrollar ellos mismos esta tecnología? Por que son una herramienta más de mejoramiento genético que les permite lograr los objetivos que demandan tanto sus agricultores como consumidores. A esto se suma que ya existen diversos beneficios reportados como mayor productividad, mejor manejo agronómico, reducción de pérdidas, ahorro de insumos (combustible y fitosanitarios) y mayor sustentabilidad ambiental. El estudio GM crops: global socio-economic and environmental impacts 1996-2015, de los consultores agrícolas  británicos Graham Brookes y Peter Barfoot, reportó diversos beneficios, entre ellos:

  • Los cultivos GM han reducido el uso de pesticidas entre 1996 y 2015 en 620 millones de kilogramos. Como resultado, esto ha disminuido el impacto ambiental asociado a los fitosanitarios usados en la superficie sembrada con cultivos GM en un 19%.
  • Reducción significativa de emisión de gases de efecto invernadero de las prácticas agrícolas. Esto como consecuencia de un menor uso de combustible y menor almacenamiento adicional de carbono en el suelo por reducción de la labranza. Solo en 2015, esta reducción fue de 26.700 millones de kilogramos de dióxido de carbono de la atmósfera, lo que equivale a retirar casi 12 millones de automóviles de las calles durante un año.
  • Entre 1996 y 2015, gracias a los cultivos GM se produjo un adicional de 357,7 millones de toneladas de maíz y 180,3 millones de toneladas de soja, 25,2 millones de toneladas de fibra de algodón, y 10,6 millones de toneladas de canola. Y solo en Estado Unidos y Canadá produjeron un extra de 760.000 toneladas de remolacha azucarera en el mismo periodo. Esto ahorró 174 millones de hectáreas en suelos adicionales (una superficie muy cercana a la de todo México), ya que se produce más con menos tierra.
  • Para el período de 18 años (1996-2015), el aumento extra de la renta agraria global debido al uso de cultivos GM fue de US$167.700.000.000, y se dividió en partes iguales entre los agricultores de países en desarrollo y desarrollados. Sin embargo, los mayores aumentos de rendimiento fueron obtenidos por los agricultores en los países en desarrollo. En los países en desarrollo, los productores recibieron $5,15 dólares por cada dólar invertido en semillas transgénicas, mientras que en los países desarrollados este valor fue de $2,76 dólares.

Finalmente, un reciente meta-análisis reciente, “A Meta-Analysis of the Impacts of Genetically Modified Crops” (Qaim, 2014) [véase análisis racional de las críticas al estudio], que consistió en una revisión de 147 estudios, muestra evidencia de que los cultivos transgénicos de soya, maíz y algodón:

  • Han disminuido en un 37% el uso de pesticidas.
  • Han permitido aumentar un 22% el rendimiento.
  • Han generado un 68% más de ganancias para los agricultores.
  • Las ganancias son mayores para los agricultores de países en desarrollo en relación a los agricultores de países desarrollados.

Actualmente ya están en desarrollo avanzado (en diversos países) nuevos cultivos GM con resistencia a la sequía, a suelos salinos, a inundaciones, con mejor uso del nitrógeno, para combatir el hambre y desnutrición, o de mayor valor nutritivo para una dieta más saludable y aptos para gente con alergias o intolerancias alimentarias. También, fuera de lo alimentario, se esta trabajando en cultivos GM con mayor eficiencia en la biorremediación de ecosistemas y fitorremediación de suelos, con mayor capacidad de producción de biopolímeros de interés industrial o que permitan una producción más barata y segura de fármacos, vacunas y otros compuestos de interés farmacéutico en plantas. Y esto es solo una parte de la amplia potencialidad que ofrece la biotecnología a la agricultura, el medio ambiente y la lucha contra el hambre. Seguramente las próximas generaciones se preguntarán cómo era posible que en nuestros tiempos mucha gente se opusiera a una tecnología que habrá acumulado para entonces una enorme cantidad de ventajas ambientales, productivas, agrícolas, económicas y sanitarias.


Agradecimientos a la Dra. Fabiana Malacarne, Ingeniera Agrónoma (Ph.D) y divulgadora científica, por las sugerencias y revisión de este artículo.


Documentos de consulta recomendados sobre cultivos GM


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7 comments

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  1. Guido

    Muy buen artículo. Interesante ademas la idea de implementar una revision por pares de un texto para divulgacion que formalmente no la necesita. Sin embargo, creo que el autor desconoce (o se queda corto con) el contexto en el que se investiga, se desarrollan y se implementan los OGM. Como bien indica “no se deben confundir una tecnología, con aristas que son propias del ámbito económico o modelo de desarrollo agro-industrial.” Pero:
    1) aunque es cierto que las agencias gubernamentales hoy son estrictas respecto a la aprobacion de OGM, no fue siempre asi y esta situacion de alguna manera es tambien merito de los movimientos anti-OGM
    2) si bien puede ser cierto que el uso de transgenicos, y sus ventajas relativas, es importante en paises “en desarrollo”, con mucha frecuencia no se hacen bajo modelos economicos soberanos, tendiendo a ser implementados en conjunto con la cooptacion de esos mismos productores bajo esquemas de profunda dependencia economica con los mercados centrales. Una prueba de eso, es el aumento progresivo de la migracion campo-ciudad y la precarizacion de gran cantidad de poblacion, en la medida que se favorece el cultivo intensivo por sobre la agricultura familiar u otros esquemas menos concentrados, propiciada por el uso de OGMs
    Creo que complementaria un analisis de las patentes de OGM, respecto de sus utilidades y donde van a parar. Asi podriamos calificar mejor estas herramientas como beneficiosas o no. Si una tecnologia es capaz de producir mas riqueza, ademas necesitamos evaluar si es para el bien comun o para la simple acumulacion de capital por parte de una minoria, lo que a la larga, perjudica a la mayoria. El primer analisis (seguridad biologica), no se debe separar del segundo (“seguridad” economica). En este sentido, no son todos los OGMs iguales..

  2. Héctor 02

    Estimados, ustedes no le pueden mentir a la gente. Quizá no esté en sus intenciones pero todo lo que están publicando son expresiones de deseo que los conducen a la omisión. Hay demasiados problemas detrás del “combo” agroquímicos-OGM y están a la vista en todos lados. Hoy en día en Europa están prohibidos cultivarlos (salvo en España y Portugal) y pronto comenzarán las restricciones de consumo. En un futuro no muy lejano quedará este tipo de cultivos para la producción de bio-combustibles, porque es lo que producen bio-masa, no alimentos.

  3. Giordano Bruno

    Interesantísimo texto y muy bien armado. Mis felicitaciones. Estoy ahora mismo revisando la lista con los 1.786 estudios que avalan la utilización de OMG y, curiosamente, solo dos de ellos refiere a la relación GMO-cáncer y muy pocos a la relación entre el consumo de OMG, los pesticidas, los fungicidas, los herbicidas y la salud. Me ha servido de trampolín para poder dar entrada a una contrapartida un poco más crítica. Saludos.

  4. Ferran

    Aquí dejo un enlace donde descargar bibliografía en la cual se hace referencia a 300 INVESTIGACIONES CIENTÍFICAS QUE SE PUEDEN RELACIONAR CON DIFERENTES ASPECTOS NOCIVOS DE LOS TRANSGÉNICOS.
    http://www.reduas.com.ar/impactos-ad…odificados/
    Nota: No estoy especializado en el tema, pero percibo que no hay consenso científico sobre la inocuidad de los transgénicos. ¿Tachar sistemáticamente de pseudocientíficos y de seguidores de mitos a quienes se oponen a los transgénicos no será caer también en la pseudociencia? Uno puede estar en contra o a favor y puede tener argumentos racionales.

  5. Alejandro

    Leo en algunos de los comentaristas que dice que los cultivos se hacen bajo modelos económicos no soberanos, especialmente en los países no desarrollados. Pero eso no es consecuencia de los OMG si no de la estructura económica del país. Desde los inicios del capitalismo, los países imperialistas fueron imponiendo en sus colonias el monocultivo o la dependencia de un tipo de cultivo. Estos sistemas siempre favorecen a las oligarquías locales. Es el caso del azúcar, tabaco, trigo, ganadería para la exportación. Todo esto comenzó a ocurrir desde el siglo XVII más o menos.
    La migración del campo a la ciudad es un fenómeno que ya comenzó con la revolución industrial, es decir a fines del siglo XVIII. O sea que el problema que origina la falta de soberanía alimentaria, el despoblamiento del campo es consecuencia de una estructura económica y no de un tipo de tecnología.
    Dice otro que en Europa está prohibido cultivar OMG pero, por ejemplo, Francia es uno de los grandes importadores de productos agrícolas de OMG y se usa sin ningún problema para alimentar al ganado; lo cual revela la hipocresía del gobierno francés (entre otros).
    Una cosa son las técnicas para cultivar y mejorar los mismos y otra es la estructura económica que lleva al monocultivo (como la soja hoy día), a la dependencia económica.

  6. Ojo sudamericano

    En paises donde hay una megadiversidad natural, no hay hambrunas, y tiene estados fragiles los OMG son un peligro por la imposicion economica dependentista de pocas compañias por las semillas, por la destruccion de los mercados de biodiversidad y por ser otro mecanismo de subyugacion economica, si lo vemos solo desde el punto de la ciencia es interesante y provechoso el tema y ayudaría a paises sin opciones, pero en los otros como por ejemplo el Perú son un peligro, ademas de la constante destruccion de selvas amazonicas para imponer modelos de monocultivos basados en estas semillas destruyendo y desertificando zonas naturales como ya está pasando ahora con la palma aceitera.

  7. Rodrigo

    Hola
    Los links de estos párrafos están rotos:

    “La Comisión Europea financió 130 proyectos de investigación en bioseguridad, lo cual implicó a 500 grupos de investigación independiente, durante 25 años, y se concluyó que “no hay pruebas científicas que asocien a los organismos genéticamente modificados (OGMs) con riesgos más altos para el medio ambiente o la seguridad alimentaria que las plantas y organismos convencionales”. Fuente: A Decade of EU Funded GMO Research (2010).
    El Gobierno Federal de Alemania ha apoyado proyectos de investigación de bioseguridad desde finales de 1980, y al año 2013, a través del Ministerio Federal de Educación e Investigación (BMBF) había financiado más de 300 proyectos, 120 de ellos en seguridad de plantas GM. En total, más de 60 universidades e instituciones de investigación estuvieron involucrados en estos proyectos de investigación. La conclusión ha sido que “los resultados de 25 años de estudio demuestran que no hay más riesgo en cultivar OGMs que en los cultivos convencionales”. Fuente: 25 años de programas de investigación del Ministerio Federal de Educación e Investigación (BMBF) en bioseguridad (2014).
    El científico italiano de la Universidad de Perugia, Alessandro Nicolia, en conjunto con investigadores del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Políticas Forestales de Italia, recogieron y evaluaron 1783 trabajos de investigación publicados entre 2002 y 2012, los cuales abarcaban tanto la seguridad alimentaria y ambiental de los OGMs, así como aspectos generales de la tecnología. ¿Cuál fue la conclusión? “En la investigación científica llevada a cabo a la fecha no se han detectado riesgos significativos relacionados directamente con el uso de cultivos modificados genéticamente”. Fuente: An overview of the last 10 years of genetically engineered crop safety research (2013).
    A fines del año 2014 se publicó en el Journal of Animal Science, una revisión de la literatura sobre el rendimiento y la salud de los animales que consumen piensos que contienen ingredientes derivados de cultivos GM. Los datos de productividad y salud del ganado se recopilaron a partir de fuentes de acceso público desde 1983, antes de la introducción comercial de los cultivos GM en 1996, y posteriormente, hasta 2011, período con altos niveles de predominantemente alimentación animal transgénica. ¿Conclusión? “Este conjunto de datos de campo que representa a más de 100 mil millones de animales después de la introducción de los cultivos GM, no reveló tendencias desfavorables o perturbadoras en la salud del ganado y la productividad”. Fuente: Prevalence and impacts of genetically engineered feedstuffs on livestock populations (2014).
    Recientemente (2015) fue publicada una inmensa base de datos sobre piensos GM por parte de la “Information Platform for Animals Health and Feed” (IPAFEED), una organización independiente financiada por la Comisión Europea. IPAFEED es de libre acceso y resume las conclusiones de más de 3.000 estudios que abarcan tres aspectos principales de seguridad de los animales alimentados con piensos GM: ensayos controlados sobre el efecto de la alimentación GM sobre la salud animal y la productividad; evaluar si el ADN transgénico de los cultivos termina en los tejidos animales; y programas de monitoreo. Muchos estudios son a largo plazo (incluye más de 80 estudios de más de dos años de duración). ¿Que dice la evidencia? No se ha encontrado evidencia de efectos adversos para la salud o contaminación transgénica de productos lácteos”

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